I saw dead people

El director, guionista y productor norteamericano, George A. Romero, refundó el género del terror en 1968 con un filme en blanco y negro titulado Night of the Living Dead (décadas más tarde se realizó una remake en color).
Hasta ese momento, el cine de terror giraba en torno a secuelas de Drácula y producciones de Hammer Films con Christopher Lee y Peter Cushing a la cabeza.
Lejos estaban la época del gran Bela Lugosi (Drácula) y Boris Karloff (Frankenstein y la Momia). Los zombis aparecían en películas relacionadas al vudú y en las que, por lo general, eran esclavizados por un mago o hechicero maligno (I Walked with a Zombie y White zombie).
Romero tiene el mérito de haber generado una nueva mitología alrededor de este subgénero de terror. En sus películas, no se sabe a ciencia cierta cuál es el fenómeno que causó el levantamiento de los muertos de su tumba. La amenaza, al no ser visible, se vuelve inquietante y amenazante. ¿Podría ser la consecuencia de los experimentos atómicos? ¿El Apocalipsis bíblico? Nunca se define la causa.
Otro elemento es el punto débil de los zombis, los cuales sólo son abatibles si se les dispara a la cabeza, ya que es el cerebro reanimado el que dirige la aparente resurrección.
A diferencia de los filmes anteriores, en la saga de los zombis existe una gran dosis de crítica social y del comportamiento humano. Recordemos que en Down of the Dead, que se ambienta en un shopping, se cuestiona el consumismo desmedido. Las imágenes de los zombis caminando hipnotizados de un lado al otro, no dista mucha de la gente que los visita.
Por su parte, en Day of the Dead, se hace una crítica del Ejército y la experimentación (ética de la ciencia) que se realiza sobre uno de los zombis atrapados. Este aspecto ha sido una constante en la obra de Romero.
En su última entrega de Diary of the Dead (2007), le toca el turno a los medios de información y a la manipulación de la verdad y su limitación. En este filme, vía Internet, se difunden imágenes del primer levantamiento zombi (ya se está filmando la secuela).
Romero no se queda quieto, se reinventa, se desarrolla, toca aspectos que cuestionan los basamentos sociales desde un género que, con él, deja de ser fantástico y se vuelve realismo social en gran medida. Éste es, indudablemente, el último y gran director de terror que rehúsa el autoplagio y permanece perenne a sus 69 años de edad.
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