Más vale tarde que nunca
La producción de cine nacional era casi inexistente en la mayoría de los países latinoamericanos hasta hace unos pocos años. La excepciones son Argentina y Brasil, también México, que tienen si no una industria, sí una tradición de producción cinematográfica consolidada, y una televisión fuerte, que produce y exporta, más de lo que importa.
Los otros países de América Latina no tienen esa misma realidad en relación a la industria del cine. Su situación económica colocó históricamente al sector en condiciones de desprotección; otras necesidades de primer orden como salud, alimentación, educación, vivienda, desplazaron no sólo los recursos, sino también la atención sobre la importancia que tiene el desarrollo de una industria cinematográfica y audiovisual nacional como forma de fortalecer las identidades y las culturas autóctonas, y de generar puestos de trabajo genuinos e inversión.


