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12 de Febrero de 2012
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Sonría, los estamos filmando


La escena inicial del satélite acercándose a las instalaciones de la CIA, en Quémese después de leer (Burn after reading), da la impresión que se está monitoreando la situación en todo momento. Después de la Guerra Fría, este despliegue tecnológico parece obsoleto, sin sentido.

Lo que se ve desde el satélite, es la situación del agente Osbourne Cox (John Malkovich) que es despedido por sus problemas con la bebida.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA), la más poderosa del mundo, está más preocupada por sus problemas domésticos, que por una crisis exterior, que otrora obligó a despliegues millonarios alrededor del globo.

El conflicto principal radica en que al agente despedido se lo empieza a chantajear con un disco confidencial que contiene sus memorias y que olvida accidentalmente en un gimnasio. Los chantajistas, Chad Feldheimer y Linda Litzke (Brad Pitt y Frances McDormand, respectivamente), uno adicto al MP4 Player y la otra viciosa a la citas a ciegas por chat, quienes hallan el disco, son bastantes torpes a la hora de negociar y esto le traerá una serie de complicaciones, sobre todo al personaje de Pitt.

Para colmo, otros planes se ven amenazados, ya que la esposa de Cox tenía planeado abandonarlo por su amante, personaje interpretado por George Clooney, un inventor de aparatos para sexshop (fíjense en la silla que inventa).

La situación de chantaje parece sólo importarle al agente Cox (John Malcovich), que ve en esta situación una forma de mantenerse “en funciones”. Pero no le importa a la agencia norteamericana (para la cual sus agentes son una verdadera molestia y un insumo más en el presupuesto anual) ni a los antiguos enemigos rusos.

Esta última comedia de los hermanos Ethan y Joel Coen, al igual que las anteriores, brinda un abanico de personajes bizarros y coloridos, a la vez que patéticos, que obligan al espectador a tenerles piedad.

El final con el satélite retirándose de la escena, tras una conclusión “satisfactoria para las partes involucradas”, deja la impresión de que nos podrían estar observando en este momento. Hágale un “corte de mangas” al cielo y sonría.

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