El triunfo de la verdad

Clint Eastwood debería estar fuera de concurso, quizá por eso no figuró como mejor director en estos últimos sosos premios Oscar. La historia ambientada en la ciudad de Los Ángeles, en marzo de 1928, titulada The Changeling (El sustituto), es un canto a la vida y la dedicación de un mujer por conocer la verdad.
Christine Collins (Angelina Jolie) es una madre trabajadora y soltera que pierde a su hijo Walter (Gattlin Griffith), al que debe dejar solo al verse obligada a hacer horas extras en su trabajo como telefonista.
En la búsqueda de la verdad, la protagonista deberá enfrentarse a un aparato policial y corrupto que, para recuperar su reputación, recurrirá a todo tipo de engaño, hasta el punto de devolverle un impostor a Christine.
La madre, que no es tonta, se da cuenta de que no es su hijo, incluso el que le devolvieron está circuncidado. Al reclamar, la Policía insiste en que ese es el niño y la acusan de madre desapegada, loca y la encierran en un manicomio.
Parecería ser que la pobre se iba a pudrir encerrada, pero las cosas empiezan a cambiar. Un policía descubre indirectamente el trabajo de un asesino serial y aparece el nombre de Walter como víctima. Por otro lado, un pastor protestante (John Malkovich), que conoce muy bien los arrebatos de la institución policial, sale a la defensa de la pobre madre.
La búsqueda de la verdad es el tema principal del filme, así como fuerza liberadora de su encuentro. Sólo cuando sabe como fueron los últimos momentos de Walter, la mujer sonríe, abandonando el gesto adusto de la mayor parte de la película.
Dos escenas sublimes, típicas de Eastwood. Una, la del policía cuando escucha la confesión del niño cómplice del asesino y el primer plano al cigarrillo, que en su mano se ha consumido sin ser pitado y cae, entero, hecho cenizas sobre la mesa. La segunda, magistral, de Christine acudiendo al llamado del asesino antes de su ejecución, con la promesa de una confesión y este negándose a hablar, la puerta cerrándose y Christine en un primer plano, tras las rejas de la sala de visitas. La negación de la verdad y su ocultación en un gran símbolo universal de prisión.
Este filme debería ser usado como muestra de escenas de cine que transcienden los tiempos. Eastwood es un gran director clásico que trata un tema muy actual, incluso para el país. A la distancia, reflexiona sobre el derecho de muchas madres de saber que sucedió con sus hijos. Que la verdad las libere.
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